• Juliana

Navegando los opuestos. De la tormenta a la calma.

Hace unos días pasé por una situación difícil por haberme hecho expectativas del comportamiento de otra persona. Al no cumplirse mi primera reacción fue coraje, desesperación, enojo. Mi cuerpo empezó a sentirse duro, tenso y como no tenía manera de hablar con esta persona pensé que practicando yoga podría soltar el coraje, el enojo, la desesperación. Y eso fue lo que hice. Cada postura, cada respiración la sentí desde mi centro. Pude sentir el fuego del tercer chakra encenderse. Todo lo que le quería decir salía desde ahí y se liberaba. Comencé a sentirme fuerte, empoderada y con confianza en mi misma. Como si le mostrara que a pesar de su comportamiento yo me mantenía firme y en control. Cuando llegó el momento de practicar el parado en antebrazos mi respiración estaba bastante agitada y me di cuenta que si mantenía esa energía de fuego, del tercer chakra, no lograría mantener el balance en la postura. Descansé un momento en postura del niño, sintiéndome cerca de la tierra lo cual me dio confianza y logré relajar mi respiración. Ahí fue cuando me sentí lista para subir a la postura y eso fue lo que hice: mantenerme en control, firme y en calma. Cuando bajé de la postura y cerca a la tierra agradecí por la gran lección de la práctica. Entendí como el yoga nos enseña a navegar por las aguas revoltosas preparándonos a encontrar la calma cuando es necesario. Conocer los dos extremos para encontrar el centro.


Durante esta semana te invito a sentir ese fuego interno que representa tu voluntad, tu deseo, tu individualidad, tu poder personal para al mismo tiempo trabajar hacia el centro encontrando la calma, la firmeza y el control en aquellos momentos/posturas difíciles.


Una buena manera de sentirlo es en los Saludos al Sol. Te recomiendo: